En su libro Los Secretos de la Mente Millonaria, T. Harv Eker menciona que no vivimos en un único plano de existencia, sino que lo hacemos en cuatro dimensiones distintas a la vez: la física, la mental, la emocional y la espiritual.
A su vez, Eker afirma que la mayoría de gente no se da cuenta que la dimensión física (lo que captamos con nuestra vista) resulta ser simplemente una “impresión” de las otras tres dimensiones que constituyen tu “programación”.
Si tu interior no está bien “programado”, todas las “impresiones” que hagas posiblemente saldrán de baja calidad. Por eso antes de pensar en mecanismos para aumentar tu dimensión física debes trabajar en tus dimensiones internas.
Dimensión Mental: Fuente de Nuestras Creencias y Decisiones
La dimensión mental es el ámbito de nuestras ideas, pensamientos y creencias.
Ralph Waldo Emerson, escritor estadounidense, decía:
“Un hombre es lo que piensa todo el día.”
Nuestra realidad física (lo que tenemos) está moldeada por nuestros patrones de pensamiento. Si tenemos un pensamiento de abundancia, nuestras acciones reflejarán esas creencias, llevándonos a tomar decisiones que fomentan la prosperidad.
Nuestras creencias y pensamientos juegan un papel crucial en la forma en que gestionamos el dinero.
Daniel Kahneman, psicólogo israelí, señala:
“La realidad financiera está en la mente de los individuos.”
Si nuestra mentalidad está centrada en la escasez, tomaremos decisiones desde un lugar de miedo, limitando nuestras posibilidades de crecimiento financiero.
Dimensión Emocional: Energía que Impulsa Nuestras Acciones
Nuestras emociones son poderosos motores de nuestras acciones y, por ende, configuran nuestra realidad física.
Tony Robbins, experto en desarrollo personal, afirma:
“Las emociones son la fuerza invisible que te lleva a tomar acción.”
La gestión de nuestras emociones es crucial para tomar decisiones equilibradas y constructivas en todas las áreas de la vida, incluyendo las finanzas personales.
Las emociones negativas como el miedo y la ansiedad pueden llevarnos a decisiones financieras impulsivas y perjudiciales, mientras que emociones positivas como la confianza y el optimismo pueden fomentar una mentalidad de crecimiento y aprovechar las oportunidades que se presenten.
Warren Buffett, uno de los inversionistas más exitosos a nivel mundial, ha dicho:
“La clave para invertir no es la inteligencia sino el temperamento.”
Controlar nuestras emociones es fundamental para mantener la calma y la racionalidad en situaciones de alta presión.
Dimensión Espiritual: La Conexión con Nuestro Propósito y Valores
El mundo espiritual nos conecta con nuestros valores más profundos y nuestro propósito en la vida. Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido, argumenta que encontrar un propósito es esencial para superar adversidades y vivir una vida plena.
“Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo.”
Esta búsqueda de sentido es lo que guía nuestras decisiones más trascendentales.
En términos financieros, nuestras decisiones deben reflejar nuestros valores y propósitos espirituales. Si valoramos la libertad y la generosidad, nuestras elecciones económicas buscarán crear una vida que habilite dichos principios.
Esta alineación asegura que nuestras acciones en el mundo físico sean coherentes con nuestras creencias y aspiraciones más profundas.
Dimensión Física: La Manifestación de Nuestro Ser Interior
Todo lo que experimentamos en el mundo físico es una manifestación de lo que pensamos, de lo que sentimos y de lo que anhelamos.
“Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma.”
Esta frase de Carl Jung expresa que el autoconocimiento y la aceptación de cada una de nuestras dimensiones internas es crucial para transformar nuestra realidad física.
Para alcanzar la estabilidad y prosperidad en el mundo físico, debemos primero trabajar en nuestras dimensiones internas. Al comprender y gestionar nuestros pensamientos, emociones y propósito, podemos crear una vida física que no solo sea financieramente exitosa, sino también rica en significado y felicidad.
Para cambiar nuestra realidad externa, debemos primero transformar nuestro interior. Al comprender esta conexión, estaremos en capacidad de tomar control de nuestras vidas y construir una realidad física que refleje nuestras aspiraciones más profundas y verdaderas.
Como dijo Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”
El cambio de nuestra realidad financiera comienza dentro de nosotros mismos y poco a poco se manifestará en el mundo que nos rodea.
¿Qué dimensión consideras que debes trabajar más para lograr avanzar en tu dimensión física de la forma en que deseas?